La pruebita de amor

Photo by Alexandru Acea
No me refiero a ese encuentro sexual que se le exige a una persona para demostrar su amor, lo cual es bastante violento, por cierto. Quiero hablar de otra prueba, una que realmente es de amor, pero propio, la de VIH, ¿te la has hecho alguna vez?

Por Mallinali Mejía

10 de agosto de 2020

Tengo una idea de lo que respondiste, aunque espero equivocarme. Muchas personas no consideran necesario realizarse la prueba de VIH porque tienen información errónea acerca del virus, piensan que “el SIDA solo le da a gays”, que “es de gente promiscua”, que “saben con quién se acuestan” y aparentemente esto les protege, o peor aún, no saben ni que existe el test. Por favor, estamos en 2020, el único virus que nos debería tener así de confundidos(as) es el Sars-Cov-2, el que causa la COVID-19.

VIH y SIDA no son lo mismo

VIH es una infección de transmisión sexual (ITS), SIDA es una fase avanzada de la infección, en la que se presenta un conjunto de síntomas. Las personas que tienen SIDA pueden volver a una etapa asintomática de VIH, con ayuda del tratamiento antirretroviral.

El VIH se puede adquirir durante los encuentros sexuales, la práctica de mayor riesgo es el sexo anal, seguido del sexo vaginal; los orales son de bajo riesgo. Las otras vías de transmisión son sanguínea y vertical, o sea, de madre a hijo(a), durante el embarazo, el parto o la lactancia.

Los fluidos transmisores son cinco: sangre, semen, lubricante vaginal, líquido preseminal y leche materna. Si hay contacto de mucosas con estos fluidos, hay riesgo de transmisión. ¡No te preocupes por los besos de lengüita! Ni la saliva, ni el sudor, ni las lágrimas ni la orina transmiten el VIH.

CUALQUIER persona puede vivir con VIH y tú ni te enteras, porque no se nota en la cara, ni el cuerpo, ni en los genitales, simplemente no se ve. ¡Incluso tú podrías vivir con la infección y tampoco saberlo! 

Existen grupos claves, porque tienen algunas prácticas de riesgo y un bajo acceso a información y servicios de salud: hombres que tienen sexo con hombres (HSH), mujeres trans, trabajadores(as) sexuales, usuarios(as) de drogas inyectables y personas en reclusión. Además, hay grupos vulnerables, por factores biológicos, psicológicos, culturales, económicos y sociales: mujeres, población indígena, personas en situación de calle, migrantes y jóvenes. Y en este último grupo es donde me quiero detener, ya verás por qué.

Photo by Tim Marshall

La juventud va de los 15 a los 29 años, al menos se considera así en México, en donde uno de cada cuatro habitantes es joven. Y resulta que, precisamente en este rango de edad, se concentra el 49% del total de personas que viven con VIH. El 5.5% de personas seropositivas a VIH tienen de 15 a 19 años; el 21%, de 20 a 24 años y el 23%, de 25 a 29 años.

Si estás en este rango de edad, tendrás muy presente lo que te voy a decir; si la juventud ya solo vive en tu corazón, seguro recordarás qué pasaba en tu vida en esos años. La percepción de riesgos es bajísima o, incluso, inexistente. Crees que a ti no te va a pasar. Y no solo hablo de adquirir VIH, sino de ponerte malacopa, chocar, quedarte en un malviaje, tener un embarazo no deseado o ganarte la lotería… bueno, eso último sí que no va  a pasar. Todo lo demás, tiene más probabilidad de ocurrir.

Imagínate, cómo no vas a adquirir una ITS en tu juventud si en promedio, los(as) mexicanos(as) tienen su primer encuentro sexual a los 17 años y solo la mitad de quienes lo hacen, utilizan algún método anticonceptivo, al menos, en esta primera vez. No todos los métodos previenen infecciones, solo los de barrera, así que el porcentaje de quienes se protegen de las ITS es menor.

Photo by Chris Liverani

Si a eso le sumas que algunos encuentros sexuales se dan bajo el influjo de sustancias como el alcohol o la marihuana (que es la más común, pero no la única que se usa recreativamente, pa’ divertirse, pues), el riesgo aumenta, ya que la gente no se preocupa por protegerse en esos momentos.

¿Te ha pasado?

Además, hay que decirlo, el acceso a la información y los servicios de salud es deficiente. No siempre es tan fácil conseguir condones o una cita en ginecología o urología cuando notamos algo extraño en nuestros genitales. ¿Y qué pasa? Que dejamos que pase, a ver si con el tiempo se nos quita, lo cual es jugar a la ruleta rusa y no solo lo hacen los(as) jóvenes.

Hay otros factores de riesgo para adquirir VIH u otra ITS, como la dificultad para negociar el uso del condón o posponer los encuentros sexuales, la violencia en la pareja, la influencia de los medios de comunicación y la idea equivocada de que con condón no se siente rico. Obvio no se siente igual, pero sí se siente y sí es muy placentero.

La juventud es época de grandes cambios, físicos y psicológicos, ¿Cuántos amores se pueden tener de los 15 a los 29 años? La cifra se puede multiplicar si hablamos de parejas sexuales. Es común que la estabilidad se entienda como fidelidad y seguridad, pero no es así, por mucho que adores a una persona, deberían usar métodos de barrera o, al menos, realizarse pruebas de ITS, entre ellas, la de VIH. Si el resultado es positivo puedes detener la transmisión e iniciar el tratamiento de manera oportuna, el beneficio es social e individual. 

¿Duele, es cara, dónde y cada cuánto me la hago? 

Hay varios tipos de pruebas, pero puedes empezar por la rápida, que solo es un piquetito en el dedo y te da un resultado en diez minutos. Puedes conseguirla gratis con asociaciones civiles como AHF, Condomóvil y Fundación México Vivo o pagar por ella en un laboratorio. También puedes ir a Clínica Especializada Condesa o algún CAPASITS en tu localidad, ahí la prueba es más completa y también te hacen la de sífilis, aunque ve preparado(a) mentalmente porque el piquete es en el brazo.

Idealmente, se debe realizar desde que empiezas a tener relaciones sexuales, una vez al año, aunque podría ser más seguido si tienes muchas prácticas de riesgo. Si tu resultado es positivo y finalmente te diagnostican VIH, entonces puedes acudir a La Casa de la Sal por orientación y apoyo psicológico.

Tener encuentros sexuales puede ser súper placentero, relajante y divertido, lo importante es que sea con responsabilidad. Tu salud es tu asunto, no el de tu pareja sexual, no le pidas pruebitas de amor, a menos que sean las de ITS y tú también se las des.

Photo by Obi Onyeador

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