Tengo hambre de piel, ¿me abrazas?

Photo by semen zhuravlev
¿Alguna vez has escuchado el término “hambre de piel”? Si no, hoy estás de suerte, aunque lo estarías más si no la tienes, y en ese caso ¡qué fortuna la tuya!

Por Mallinali Mejía

27 de agosto de 2020

Antes de contarte de qué va este fenómeno, te quiero recordar el contexto: la humanidad ha enfrentado durante varios meses una pandemia de un nuevo virus, el SarsCov2, que causa la covid-19, algo que podrás contarle a tu descendencia, porque vaya que es histórico. Poco a poco vemos la luz al final del túnel. En donde se dieron los primeros casos, la gente ha vuelto a las calles. En América, al parecer, será pronto porque el número de transmisiones ha disminuido. Además, algunas vacunas ya están listas y hay ciertos medicamentos para tratar la infección.

Sin embargo, mientras esto no pase por completo, las relaciones interpersonales seguirán siendo distintas a como las conocíamos. Algunas personas seguimos fieles a quedarnos en casa, así que nuestro contacto con el mundo sigue siendo virtual. Algunas que salen, porque tienen que trabajar o necesitan resolver distintos asuntos, lo hacen con cautela y ni siquiera pueden ver sonrisas, debido a los cubrebocas, mucho menos, saludar de beso o abrazo. Claro, también hay quien lleva su vida como hace un año y quizá este artículo no le haga tanto sentido.

El hambre de piel es la necesidad de contacto físico que tenemos los seres humanos,

de tocar y ser tocados, no solo con las manos, recuerda que la piel es el órgano más grande del cuerpo. A través de ella sentimos la temperatura, el viento, las texturas, los besos, la electricidad y hasta los golpes. 

Photo by Dainis Graveris

Tanto necesitamos contacto, que en estos tiempos difíciles lo hemos buscado, aunque sea de manera virtual, antes de la pandemia, ¿conocías Zoom? Es probable que no, y que tampoco hicieras videollamadas con tus amigos(as), al menos, no tan constantes. 

Quizá habías oído de Tinder, pero no la habías descargado… No te sorprenderá saber cuánto han crecido ésta y otras apps de ligue, como Grindr, Bumble, Facebook Dating; y hasta Gleeden y Ashley Madison, que son aplicaciones para personas que ya tienen pareja y quieren tener aventuras. Tan grande fue su éxito en los primeros meses de cuarentena, que Tinder y Bumble permitían que los usuarios con cuentas gratuitas ligaran con personas al otro lado del mundo o, al menos, del país.

En Latinoamérica, desde marzo, la gente comenzó a descargar las aplicaciones o a pasar más tiempo en ellas, ya no solo para tener sexo o citas… o citas con sexo, sino también para platicar con alguien y calmar la soledad.

Photo by Igor Starkov

Además, como el placer sexual es fácil de extrañar, las videollamadas sexuales y el sexting también han incrementado desde entonces entre las personas que viven solas; al igual que la venta de juguetes sexuales, sobre todo, entre mujeres. Por otro lado, mientras menos conducta sexual han tenido las parejas, se han presentado más depresión, estrés, ansiedad y violencia.

Y es que los humanos somos seres sociales, necesitamos estar juntos, tocarnos y, ojo, que no solo se trata de placer sexual, también es un asunto de seguridad, salud y bienestar. Los besitos, las caricias, las palmadas en la espalda, el piojito y hasta el apretón de manos nos hacen bien, siempre que sean consensuados, claro está. Así que por muchos matches que tengamos, reuniones virtuales o charlas en Messenger y Whatsapp, jamás nos sentiremos del todo completos. Habrá quienes digan que han estado “como pez en el agua” durante este aislamiento físico, no lo dudo, pero será una minoría.

El tacto, que es el primer sentido que desarrollamos al nacer, nos sirve para adaptarnos a nuestro ambiente y comunicarnos con los demás.

Gracias al contacto humano, nuestro sistema nervioso se relaja, se reducen los niveles de cortisol, hormona relacionada con el estrés; y se libera oxitocina, otra hormona que también aparece cuando tenemos sexo… ya te imaginarás sus poderes. Sentir que nos tocan nos puede brindar tranquilidad, felicidad y hasta cordura

Photo by tabitha turner

Los beneficios del contacto físico son psicológicos y fisiológicos, ya que nuestro sistema inmunológico se fortalece cuando tocamos o somos tocados(as). Así que te invito a abrazar a quien tengas cerca, incluso si es un perro o un gatito. Si solo eres tú, tócate, lo digo en serio, darnos masaje, acariciarnos, peinarnos o masturbarnos implica estar en contacto, sentir rico, consentirnos y relajarnos. 

Si mañana mismo pudiera tener una cita con mi crush, claro que me encantaría tener muchísimas prácticas sexuales, pero creo que cambiaría todos los orgasmos del encuentro por dormir de cucharita con él. ¿Y tú?

Photo by Richard Jaimes

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: