La salud sexual como utopía

Photo by Skyler King
Desde el 2010, cada 4 de septiembre se celebra el Día Mundial de la Salud Sexual para promover el bienestar integral en torno a la sexualidad y los derechos para todas las personas.

Por Mallinali Mejía

7 de septiembre de 2020

Este año la temática fue el placer en los tiempos de COVID-19, ya que no es un lujo, como podría pensarse, sino un derecho. La pandemia trajo una reducción en los servicios de salud sexual, sin embargo, enfatizó la importancia del autoerotismo, la masturbación y nuevas formas de interacción sexual, como el cibersexo y el sexting; además, aumentó el uso de juguetes sexuales y las descargas de aplicaciones de ligue.

La OMS define la salud sexual como un estado de bienestar físico, mental y social en relación con la sexualidad, y no solamente la ausencia de enfermedad, disfunción o malestar. Ésta requiere un enfoque positivo y respetuoso de la sexualidad y de las relaciones sexuales, así como la posibilidad de tener experiencias sexuales placenteras y seguras, libres de toda coacción, discriminación y violencia. Para que todas las personas la alcancen y la mantengan, se deben respetar, proteger y satisfacer sus derechos sexuales.

Con base en lo anterior y teniendo como marco de referencia TU REALIDAD, ¿crees que es posible gozar de salud sexual? 

Ojalá, pero la mayoría de las personas carece de educación sexual integral. El contexto es violento, sobre todo para las mujeres y la comunidad LGBTTTIQA. El acceso a información y servicios sanitarios es deficiente. Las adolescentes tienen embarazos no planeados y, muchos de ellos, tampoco deseados. Es 2020 y no hemos alcanzado el 90-90-90 para frenar la transmisión de VIH y terminar con la epidemia de sida.

Vamos por partes

Bienestar físico: que nuestro cuerpo se encuentre en óptimas condiciones.

Con la pandemia de COVID-19 ya vimos que no es así, en nuestro país reina la obesidad, y olvídate de la estética porque las lonjas son lo de menos, lo que verdaderamente nos daña son la hipertensión, la diabetes y una alta probabilidad de morir por un ataque al corazón, no precisamente por desamor. Imagina entonces cómo están nuestros genitales, de los que “no debemos” hablar abiertamente, a veces ni tocar y menos permitir que alguien los examine. Cuando sí exploramos y encontramos algo raro o simplemente queremos acudir a una revisión periódica, resulta que no tenemos servicio médico o no nos alcanza para pagar la consulta, los estudios/análisis o el tratamiento. La salud cuesta y la mayoría de personas a nivel mundial vive en la pobreza.

Bienestar psicológico: que nuestros pensamientos, emociones y conductas sean saludables. 

Los protagonistas de la salud mental actual son dos trastornos: depresión y ansiedad. Muchas personas viven o vivirán con ellos, quizá no lo sepan o no los puedan atender y, por supuesto, verán afectadas varias áreas de su vida, entre ellas, la sexual. No poder cumplir con las exigencias sociales y del mercado (tener belleza, éxito, dinero, popularidad y, sobre todo, felicidad 24/7) también resulta en baja autoestima y pobre autoconcepto. El porno y los medios de comunicación han sido los encargados de educarnos en sexualidad, así que tenemos ideas erróneas sobre las relaciones sexuales y ni siquiera reconocemos el riesgo en algunas prácticas, mucho menos lo evitamos.

Bienestar social: que nuestro contexto nos permita gozar de libertad, realizarnos con igualdad y sin ningún tipo de violencia.

Las personas somos juzgadas, violentadas y discriminadas por nuestra identidad sexual. Los cuerpos, en su mayoría de mujeres, son víctimas de body shaming, porque son gordos, morenos o negros, peludos, con estrías y/o celulitis. Las identidades y expresiones de género son cuestionadas, se insulta y ataca a quienes se salen de la norma. Para mucha gente el amor tiene que ser heterosexual, ¡en pleno siglo XXI! Las mujeres sufren slut shaming porque deciden vivir su sexualidad libremente, con ropa diminuta, múltiples parejas, sexo casual o nudes. Vivir con VIH sigue siendo un estigma. El machismo, las LGBTfobias, el racismo y la serofobia son solo unas de las actitudes y los comportamientos que impiden que la salud sexual sea una realidad.

Pero tranqui, que no todo es malo. La RAE define la utopía como un proyecto deseable, pero irrealizable, Galeano agregaría que la utopía está en el horizonte y tal como éste, se aleja mientras más caminas hacia ella, esa es su función, hacernos caminar. Sigamos dirigiendo nuestros esfuerzos personales y colectivos para que la salud sexual real se vea cada vez más cerquita.

Photo by Billie

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