Asertividad sexual o el fino arte de decir “solo te quiero para coger”

Photo by Dainis Graveris
La finura de la que hablo no radica en utilizar el término coger, claro está, pero sí en el respeto que se le da a las demás personas cuando se dejan las cosas claras.

Por Mallinali Mejía

26 de octubre de 2020

La asertividad es una habilidad social que permite expresar ideas, sentimientos, opiniones, peticiones, halagos y críticas, de una manera adecuada y respetuosa con los derechos propios y ajenos.

Comunicarte asertivamente te puede brindar bienestar, no solo por decir lo que piensas sino también porque al hacerlo, demuestras interés en los sentimientos de las demás personas, lo que eventualmente tiene un efecto positivo en tus relaciones interpersonales.

¿Qué tiene que ver con las relaciones interpersonales o sexuales? 

¡Todo! Cada cabeza es un mundo y lo que para ti es evidente, podría no serlo para la otra persona, con la que quieres hablar, salir o echar pasión. Nadie puede saber lo que necesitas, deseas o quieres, si no lo dices. 

De la misma forma, tú podrías interpretar algo con base en el comportamiento de alguien, pero no puedes tener completa certeza de que tu percepción es real, a menos que te lo expresen con palabras. 

Ejemplo común, te gusta alguien, notas que te voltea a ver seguido, que sonríe mucho cuando platican y crees que inventa pretextos para acercarse a ti. Tu interpretación podría ser que te corresponde, ¿cierto? La realidad, quizá, es solo que es buena onda y se distrae fácilmente.

Seguro has estado ahí y acá te va una peor,

Te gusta alguien, demuestra interés, puedes sentir magia cuando están juntos y todos alrededor se dan cuenta de la química que existe entre ustedes. En fin, toda esa cursilería que podría escribir, pensar o decir cualquier persona enamorada. No hablan de los términos de su relación, pero sabes que hay algo ahí, piensas que están en el mismo canal y cuando le dices que le quieres, te dice que él/ella también.

¡Te quiere, felicidades! Ahora solo falta saber para qué y si estás de acuerdo con ello.

El problema es que a veces no te lo dicen, sea porque no lo preguntas, porque no quieren perder los beneficios de tu confusión o porque tampoco lo saben. Claro, puede pasar al revés, que tú no le aclares tus intereses a la o las personas con las que tienes algo.

Vivir de suposiciones puede causar malestar, ser una pérdida de tiempo y de oportunidades, no se aprovecha al cien la situación o se sufre… sobre todo, al enterarte de que ya tiene pareja ¡¡y obvio no eres tú!! 

Te invito a que le digas a las personas lo que quieres o deseas de ellas y/o con ellas en el plano afectivo y erótico, siempre abiertamente y de manera respetuosa.

Mientras no aclaren lo que esperan de sí, se pasa el tiempo que bien podrían haber utilizado en salir, besarse, tener sexo o hasta discutir, por qué no. El conflicto es parte de las relaciones humanas, solo hay que resolverlo adecuadamente.

Para que puedas comunicarte asertivamente, te comparto unas técnicas que te pueden ayudar, a algunas les cambié el nombre a algo sexoso para que las recuerdes mejor:

Autorrevelación

Decir algo de ti aunque no te han preguntado, ojo, siempre que el contexto lo permita.

Ejemplo 1.- estás a solas con tu crush, están super cerca y le dices “me encantaría besarte”. Mejor preguntar, que robar besos.

Ejemplo 2.- estás texteando con alguien que te gusta, las cosas se ponen calientes y le escribes “me gustaría tener relaciones sexuales/hacerte el amor/coger contigo”. Mejor ir más allá de las insinuaciones, que prometer amor que quizá no quieres dar y que tal vez la otra persona no espera recibir.

Trío 

Mencionar algo positivo, algo negativo y algo positivo… puedes aprovechar para hacer una petición.

Ejemplo 1.- “Me caes muy bien, pero no me gustas, me gustaría que siguiéramos siendo amigos”.

Ejemplo 2.- “Me pareces muy atractiva, y aunque no quiero algo formal, me gustaría que siguiéramos viéndonos”.

Buen sexo

Para repetir, repetir y repetir lo que deseas o no deseas. Recuerda que la asertividad respeta los derechos de las otras personas, cuidado con acosar a la gente.

Ejemplo.- 

A: Gracias por la invitación, pero no quiero salir contigo

B: Por favor, no seas mala onda

A: No soy mala onda, pero no quiero salir contigo

B: Solo dame una oportunidad

A: No se trata de darte una oportunidad, es que no quiero salir contigo

B: Pero es que me gustas mucho

A: Gracias, tú me caes muy bien, pero no quiero salir contigo.

Eso sí, ten presente que tu asertividad no asegura la de la otra persona y el hecho de que digas lo que quieres tampoco garantiza que lo aceptarán. De cualquier modo, si quieres un noviazgo, dilo; si quieres sexo, dilo. ¿No quieres? También dilo. Ahórrate y ahórrale tiempo y molestias a la gente.

¡No te andes con mamadas, mejor hazlas!

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¿Cuáles son los condones externos?

Photo by Jorge Saavedra
Seguro que los conoces, pero tal vez no sabías que así se les llama por la manera en la que se colocan. Los que son menos populares son los condones internos, aunque probablemente también los has visto.

Por Mallinali Mejía

14 de octubre de 2020

Antes de contarte qué onda, vamos a aclarar que los condones son métodos anticonceptivos de barrera, que generalmente están hechos de látex, pero como algunas personas son alérgicas, también los puedes encontrar en poliisopreno, poliuretano y nitrilo. Además, hay que enfatizar que son los únicos métodos que previenen embarazos e infecciones de transmisión sexual (ITS).

Para no hacerla más de suspenso, los condones externos son los que se utilizan en el pene, se conocen como masculinos. Los condones internos son los que se introducen en la vagina y suelen ser llamados femeninos. 

¿Por qué nombrarlos externos e internos?

Porque no todas las personas con pene son hombres, ni todas las personas con vagina son mujeres. De manera que ponerle género a los condones es poco adecuado, y es que ni los métodos de barrera, ni la ropa, los colores o los deportes tienen género. Para comprender la razón de estos nombres debemos tener claros tres conceptos:

Sexo

Conjunto de características biológicas (genitales, gónadas, hormonas, cromosomas y genes) que definen a una persona como macho, hembra o intersexual.

Género

Construcción social, de acuerdo con la cual existen actitudes y conductas distintas para mujeres y para hombres.

Identidad de género

Vivencia individual del género, si alguien se identifica como hombre o como mujer, independientemente de su sexo.

Tradicionalmente, el género se asigna con base en el sexo de las personas, si al momento del nacimiento el bebé tiene pene, se afirma que es hombre; si el bebé tiene vulva, se dice que es mujer. Y ojo, porque los genitales son apenas una de las características sexuales. 

Si al crecer, la persona se identifica con el género que le asignaron cuando nació, es cisgénero. Por ejemplo, una mujer con vagina. Si la persona no se identifica con el género que le asignaron, es transgénero.

Personas trans

Las personas con pene que se identifican como mujeres, son mujeres trans. Las personas con vulva/vagina, que se identifican como hombres, son hombres trans. 

Las personas trans pueden vestirse, peinarse y comportarse de acuerdo con el género con el que se identifican y, además, realizar modificaciones a su sexo para que haya concordancia sexo-género. Si toman hormonas o se realizan cirugías  son transexuales, si solo se viven en el género con el que se identifican, son transgénero.

De regreso al tema de los condones, una mujer trans podría necesitar un condón para pene, pero no un condón masculino, porque es una persona femenina. Así mismo, un hombre trans podría utilizar un condón para vagina, pero no un condón femenino, porque es una persona masculina.

Sabemos que el párrafo anterior es un completo enredo, por eso precisamente se ha propuesto que los condones sean nombrados externos e internos, para evitar confusiones y abarcar todas las posibles identidades de  género. 

¿Y a mí eso qué? 

Tal vez eres una persona cis y crees que no conoces a una persona trans (sí, “crees”, porque no puedes tener la certeza), así que consideras que no va a pasar nada en tu entorno si sigues nombrándolos condones masculinos y femeninos. ¡Puede ser!

Pero y si sí conoces a una persona trans, ¿no sería lindo usar un lenguaje que también le incluya? Algo así como cuando vas a una fiesta, en donde no conoces a nadie y de pronto alguien te dice “¡me encanta tu playera!”. Si te ha pasado, sabrás que en ese momento tu noche mejora… porque existes, alguien te notó y te trató como a cualquier otra persona.

En fin, esa es nuestra invitación, pero al final, puedes llamar a los condones como quieras. ¡Es más importante usarlos, que nombrarlos! Al menos ahora sabes que cuando alguien te pida un condón externo no es porque quiere tener sexo en el exterior.

El sexo sin amor

Photo by Dainis Graveris
¿Se te antoja, te molesta, te da igual, te trae recuerdos? Esta manera de vivir la sexualidad es controvertida, pero se trata de una decisión personal, que nadie debería cuestionar y mucho menos juzgar.

Por Mallinali Mejía

21 de septiembre de 2020

A la mayoría de las personas, sobre todo a las mujeres, se les enseña que «el amor y el sexo siempre deben ir de la mano», pero esto no es real ni funcional: ni todas las personas que tienen relaciones sexuales están vinculadas afectivamente ni quienes se aman comparten sus cuerpos o sus vidas. 

Lo primero que hay que dejar claro es que el amor romántico quema las neuronas y frustra las hormonas.

Es una forma de control que más que alegrar la vida, la convierte en un cúmulo de expectativas y sufrimientos, cuando éstas no se cumplen. Te doy algunos ejemplos:

La idea de que existe un alma gemela obstaculiza la construcción del amor propio y de pareja. Supuestamente “llegará una persona especial y todo será mágico”, se olvida mencionar que han tenido crianzas, experiencias y aprendizajes diferentes, y que la química no alcanza para evitar los conflictos… que muy probablemente impactarán en la vida erótica. 

El mito de la virginidad impide que las mujeres exploren su cuerpo, teman perder valor al disfrutar de su sexualidad y sean juzgadas por la falta de un pedacito de carne (el himen), que a la mejor sí está y solo no sangró. A los hombres los obliga a ser unos expertos desde su primera vez, la cual deben de apresurar para evitar que se dude de su orientación sexual.

Se adoctrina a las personas, al menos en la cultura occidental, para que únicamente consideren la monogamia (seriada, eso sí), afirmando que enamorarse de dos o más personas, al mismo tiempo, es imposible o “está mal”. Es más, aún si no involucran sentimientos, se les llena de culpa por tener múltiples parejas sexuales… bueno, a las mujeres. A ellos se les justifica diciendo que “así son”. ¿Saben que las mujeres tienen un órgano que solo sirve para hacerles sentir placer, por qué no querrían usarlo? 

No lo malinterpretes, no todo el sexo debe ser sin amor, en realidad, puede ser de lo más romántico y empalagoso que lo desees, amistoso o como tú y la otra(s) persona(s) quieran. Ahí radica la belleza de la sexualidad humana, es libre o así debería de ser, en el amplio sentido.

Aunque lamento decirte que no todo es bonito, porque también existe el sexo sin placer

y, ojo, no hablo de la violencia sexual, ese es un tema distinto. Me refiero a esas ocasiones en las que acuerdas tener relaciones sexuales con alguien, te emocionas, te pones tus mejores calzones y… luego, tremenda sorpresa, no las disfrutas. 

El placer no es sinónimo de orgasmo, pero puede ser un indicio para saber cómo la pasa la gente en la cama, en el carro, en el baño o donde le agarren las ganas. Al respecto, se hizo una encuesta sobre orgasmos, y se encontró que las personas con pareja estable los tienen más frecuentemente que quienes tienen sexo casual, en ambos casos, los hombres los consiguen más que las mujeres y con mayor facilidad.

¿Qué nos dice esto, que se necesita amor o compromiso para disfrutar? No precisamente,

lo que hace falta es confianza, seguridad o, al menos, comunicación y bastante empatía. 

Independiente de si tienes relaciones sexuales con amor o sin él, tenerle confianza a tu pareja (estable, casual u ocasional) te permitirá sentirte libre de compartir tus deseos con ella. La seguridad es útil para concentrarte en tus sensaciones, en vez de estar pensando que los van a cachar, que te tienes que salir, que no quieres que termine adentro o que el granito en sus genitales se veía sospechoso… “¿eso era pus?”.

La comunicación es esencial para establecer límites y hacerle saber a la otra persona lo que te gustaría que te hiciera. La empatía impedirá que uses a tu pareja como objeto.

Es cierto que la finalidad del sexo sin amor es el mero placer sexual, pero debe ser para todos los(as) involucrados(as).
Photo by Dainis Graveris

La salud sexual como utopía

Photo by Skyler King
Desde el 2010, cada 4 de septiembre se celebra el Día Mundial de la Salud Sexual para promover el bienestar integral en torno a la sexualidad y los derechos para todas las personas.

Por Mallinali Mejía

7 de septiembre de 2020

Este año la temática fue el placer en los tiempos de COVID-19, ya que no es un lujo, como podría pensarse, sino un derecho. La pandemia trajo una reducción en los servicios de salud sexual, sin embargo, enfatizó la importancia del autoerotismo, la masturbación y nuevas formas de interacción sexual, como el cibersexo y el sexting; además, aumentó el uso de juguetes sexuales y las descargas de aplicaciones de ligue.

La OMS define la salud sexual como un estado de bienestar físico, mental y social en relación con la sexualidad, y no solamente la ausencia de enfermedad, disfunción o malestar. Ésta requiere un enfoque positivo y respetuoso de la sexualidad y de las relaciones sexuales, así como la posibilidad de tener experiencias sexuales placenteras y seguras, libres de toda coacción, discriminación y violencia. Para que todas las personas la alcancen y la mantengan, se deben respetar, proteger y satisfacer sus derechos sexuales.

Con base en lo anterior y teniendo como marco de referencia TU REALIDAD, ¿crees que es posible gozar de salud sexual? 

Ojalá, pero la mayoría de las personas carece de educación sexual integral. El contexto es violento, sobre todo para las mujeres y la comunidad LGBTTTIQA. El acceso a información y servicios sanitarios es deficiente. Las adolescentes tienen embarazos no planeados y, muchos de ellos, tampoco deseados. Es 2020 y no hemos alcanzado el 90-90-90 para frenar la transmisión de VIH y terminar con la epidemia de sida.

Vamos por partes

Bienestar físico: que nuestro cuerpo se encuentre en óptimas condiciones.

Con la pandemia de COVID-19 ya vimos que no es así, en nuestro país reina la obesidad, y olvídate de la estética porque las lonjas son lo de menos, lo que verdaderamente nos daña son la hipertensión, la diabetes y una alta probabilidad de morir por un ataque al corazón, no precisamente por desamor. Imagina entonces cómo están nuestros genitales, de los que “no debemos” hablar abiertamente, a veces ni tocar y menos permitir que alguien los examine. Cuando sí exploramos y encontramos algo raro o simplemente queremos acudir a una revisión periódica, resulta que no tenemos servicio médico o no nos alcanza para pagar la consulta, los estudios/análisis o el tratamiento. La salud cuesta y la mayoría de personas a nivel mundial vive en la pobreza.

Bienestar psicológico: que nuestros pensamientos, emociones y conductas sean saludables. 

Los protagonistas de la salud mental actual son dos trastornos: depresión y ansiedad. Muchas personas viven o vivirán con ellos, quizá no lo sepan o no los puedan atender y, por supuesto, verán afectadas varias áreas de su vida, entre ellas, la sexual. No poder cumplir con las exigencias sociales y del mercado (tener belleza, éxito, dinero, popularidad y, sobre todo, felicidad 24/7) también resulta en baja autoestima y pobre autoconcepto. El porno y los medios de comunicación han sido los encargados de educarnos en sexualidad, así que tenemos ideas erróneas sobre las relaciones sexuales y ni siquiera reconocemos el riesgo en algunas prácticas, mucho menos lo evitamos.

Bienestar social: que nuestro contexto nos permita gozar de libertad, realizarnos con igualdad y sin ningún tipo de violencia.

Las personas somos juzgadas, violentadas y discriminadas por nuestra identidad sexual. Los cuerpos, en su mayoría de mujeres, son víctimas de body shaming, porque son gordos, morenos o negros, peludos, con estrías y/o celulitis. Las identidades y expresiones de género son cuestionadas, se insulta y ataca a quienes se salen de la norma. Para mucha gente el amor tiene que ser heterosexual, ¡en pleno siglo XXI! Las mujeres sufren slut shaming porque deciden vivir su sexualidad libremente, con ropa diminuta, múltiples parejas, sexo casual o nudes. Vivir con VIH sigue siendo un estigma. El machismo, las LGBTfobias, el racismo y la serofobia son solo unas de las actitudes y los comportamientos que impiden que la salud sexual sea una realidad.

Pero tranqui, que no todo es malo. La RAE define la utopía como un proyecto deseable, pero irrealizable, Galeano agregaría que la utopía está en el horizonte y tal como éste, se aleja mientras más caminas hacia ella, esa es su función, hacernos caminar. Sigamos dirigiendo nuestros esfuerzos personales y colectivos para que la salud sexual real se vea cada vez más cerquita.

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Tengo hambre de piel, ¿me abrazas?

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¿Alguna vez has escuchado el término “hambre de piel”? Si no, hoy estás de suerte, aunque lo estarías más si no la tienes, y en ese caso ¡qué fortuna la tuya!

Por Mallinali Mejía

27 de agosto de 2020

Antes de contarte de qué va este fenómeno, te quiero recordar el contexto: la humanidad ha enfrentado durante varios meses una pandemia de un nuevo virus, el SarsCov2, que causa la covid-19, algo que podrás contarle a tu descendencia, porque vaya que es histórico. Poco a poco vemos la luz al final del túnel. En donde se dieron los primeros casos, la gente ha vuelto a las calles. En América, al parecer, será pronto porque el número de transmisiones ha disminuido. Además, algunas vacunas ya están listas y hay ciertos medicamentos para tratar la infección.

Sin embargo, mientras esto no pase por completo, las relaciones interpersonales seguirán siendo distintas a como las conocíamos. Algunas personas seguimos fieles a quedarnos en casa, así que nuestro contacto con el mundo sigue siendo virtual. Algunas que salen, porque tienen que trabajar o necesitan resolver distintos asuntos, lo hacen con cautela y ni siquiera pueden ver sonrisas, debido a los cubrebocas, mucho menos, saludar de beso o abrazo. Claro, también hay quien lleva su vida como hace un año y quizá este artículo no le haga tanto sentido.

El hambre de piel es la necesidad de contacto físico que tenemos los seres humanos,

de tocar y ser tocados, no solo con las manos, recuerda que la piel es el órgano más grande del cuerpo. A través de ella sentimos la temperatura, el viento, las texturas, los besos, la electricidad y hasta los golpes. 

Photo by Dainis Graveris

Tanto necesitamos contacto, que en estos tiempos difíciles lo hemos buscado, aunque sea de manera virtual, antes de la pandemia, ¿conocías Zoom? Es probable que no, y que tampoco hicieras videollamadas con tus amigos(as), al menos, no tan constantes. 

Quizá habías oído de Tinder, pero no la habías descargado… No te sorprenderá saber cuánto han crecido ésta y otras apps de ligue, como Grindr, Bumble, Facebook Dating; y hasta Gleeden y Ashley Madison, que son aplicaciones para personas que ya tienen pareja y quieren tener aventuras. Tan grande fue su éxito en los primeros meses de cuarentena, que Tinder y Bumble permitían que los usuarios con cuentas gratuitas ligaran con personas al otro lado del mundo o, al menos, del país.

En Latinoamérica, desde marzo, la gente comenzó a descargar las aplicaciones o a pasar más tiempo en ellas, ya no solo para tener sexo o citas… o citas con sexo, sino también para platicar con alguien y calmar la soledad.

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Además, como el placer sexual es fácil de extrañar, las videollamadas sexuales y el sexting también han incrementado desde entonces entre las personas que viven solas; al igual que la venta de juguetes sexuales, sobre todo, entre mujeres. Por otro lado, mientras menos conducta sexual han tenido las parejas, se han presentado más depresión, estrés, ansiedad y violencia.

Y es que los humanos somos seres sociales, necesitamos estar juntos, tocarnos y, ojo, que no solo se trata de placer sexual, también es un asunto de seguridad, salud y bienestar. Los besitos, las caricias, las palmadas en la espalda, el piojito y hasta el apretón de manos nos hacen bien, siempre que sean consensuados, claro está. Así que por muchos matches que tengamos, reuniones virtuales o charlas en Messenger y Whatsapp, jamás nos sentiremos del todo completos. Habrá quienes digan que han estado “como pez en el agua” durante este aislamiento físico, no lo dudo, pero será una minoría.

El tacto, que es el primer sentido que desarrollamos al nacer, nos sirve para adaptarnos a nuestro ambiente y comunicarnos con los demás.

Gracias al contacto humano, nuestro sistema nervioso se relaja, se reducen los niveles de cortisol, hormona relacionada con el estrés; y se libera oxitocina, otra hormona que también aparece cuando tenemos sexo… ya te imaginarás sus poderes. Sentir que nos tocan nos puede brindar tranquilidad, felicidad y hasta cordura

Photo by tabitha turner

Los beneficios del contacto físico son psicológicos y fisiológicos, ya que nuestro sistema inmunológico se fortalece cuando tocamos o somos tocados(as). Así que te invito a abrazar a quien tengas cerca, incluso si es un perro o un gatito. Si solo eres tú, tócate, lo digo en serio, darnos masaje, acariciarnos, peinarnos o masturbarnos implica estar en contacto, sentir rico, consentirnos y relajarnos. 

Si mañana mismo pudiera tener una cita con mi crush, claro que me encantaría tener muchísimas prácticas sexuales, pero creo que cambiaría todos los orgasmos del encuentro por dormir de cucharita con él. ¿Y tú?

Photo by Richard Jaimes

Lengua en el sexo… ¡qué rico!

Photo by Devon Divine
Si usar la lengua para probar a tu pareja es rico, imagina usarla para hablar con ella.

Por Frida Segura

24 de agosto de 2020

Seguramente has escuchado la frase “hablando se entiende la gente”, que se refiere a la importancia de la comunicación entre personas. ¿Qué crees? En las relaciones sexuales también es muy efectiva, y es que, sin importar la “etiqueta” que le pongan tú y tu pareja a su relación, hablar de sexo, quizá durante el mismo, es necesario. 

¿Hablar durante el sexo?

¡Claro que sí! No queremos dejar de lado el lenguaje corporal y paralingüístico (silencios y sonidos que no son palabras, como los gemidos), pero queremos resaltar que transmitirle a tu pareja lo que quieres intentar, lo que te gusta (o no) que te hagan, así como la forma en que te gusta que lo hagan, permitirá que ambos disfruten al máximo el encuentro, ya que por más que lo desees, el genio de la lámpara no vendrá a darte el poder de leer la mente del(a) otro(a). Por eso, pregunta, siempre ¡pregunta!

Y… ¿si mi propuesta no le gusta?

¿Y si sí? Todas las personas podemos sentir inseguridad al momento de querer proponer algo nuevo. Incluso, socialmente se cataloga como “inapropiado”, “mal visto” o “ atrevido” cuando una chica se decide a usar la lengua… para decirle a su pareja que quiere intentar una nueva posición, una práctica sexual diferente o el uso de un juguete nuevo. Si los “atrevimientos” implican comunicarle a tu pareja sobre todo aquello que les puede producir placer, a ambos, entonces sí… ¡atrévete!

Tip:  ¡conócete!

Practicar la masturbación, además de permitir que tú te conozcas, ayudará a que le enseñes a tu pareja cómo, cuándo, con qué y dónde te gusta que te toquen (¿te gusta que te toquen con rapidez? ¿hay que bajar el ritmo y/o la presión?), pues recuerda que nadie mejor que tú mismo(a) para saberlo y, después, compartir tu placer (si quieres) con alguien más. 

Photo by Ava Sol

Amigo(a), ligue, novio(a) o esposo(a), todos(as) necesitan hablarlo.

Independientemente de la relación en la que te encuentres con tu pareja sexual, al momento de compartir intimidad, es necesario escucharse mutuamente para poder tener un encuentro sano, respetuoso y placentero. 

Recuerda preguntarle a la otra persona si le gusta esto o aquello y quiere hacerlo en ese momento, porque si no existe consentimiento, se puede caer en abuso sexual y/o violación, lo que se convertirá en una experiencia muy incómoda e incluso traumática. 

No podemos evitar mencionar que entre aquellas peticiones y acuerdos a los que pueden llegar para la relación sexual, está la protección, utilizada por el hombre, por la mujer o por ambos. Es imprescindible que se toque… el tema para cuidar de la salud y bienestar de cada uno. 

Finalmente, es necesario que sepas que establecer el diálogo antes, durante y después del sexo permitirá mayor apertura y libertad entre tú y tu pareja; también ayudará a crear un ambiente seguro y de confianza para los dos, hecho que sin duda los hará sentir más cómodos y disfrutar mucho más del momento. 

Así que ya sabes, ¡agrégale un poco más de lengua a tus encuentros sexuales!

Photo by Mia Harvey

La primera vez

Photo by Davids Kokainis
Antes de iniciar mi reflexión quiero que te respondas en qué piensas cuando escuchas estas tres palabras: “la primera vez”. Muy probablemente en lo que a algunos autores les da por llamar debut sexual, o quizá no y, en ese caso, qué agradable sorpresa.

Por Mallinali Mejía

20 de agosto de 2020

A esta frase le debemos el peso desproporcionado que se le ha dado al primer encuentro sexual, que según “debe” incluir penetración vaginal. Consecuentemente, el sexo sin penetración, el sexo oral y el sexo anal suelen ser excluídos, por lo que muchas personas que han tenido relaciones sexuales, piensan que no lo han hecho y, peor aún, las personas de la diversidad sexual y sus prácticas, en ocasiones, quedan invisibilizadas.

Lo que nos dicen a las niñas y mujeres adolescentes es que “tenemos que darnos a respetar”, que “debemos guardarnos hasta el matrimonio” o que nuestra dichosa primera vez debe ser por amor. Así que en muchos casos, la primera relación sexual es cercana a la boda o unión libre con la pareja y, en ocasiones, también a la maternidad. Afortunadamente, poco a poco, las estadísticas muestran que girls just wanna have fun, sin casarse ni convertirse en madres.

A ellos no les va mejor, se encuentran en una carrera contra el tiempo, si no han “debutado”, se duda de su masculinidad/heterosexualidad, hay personas que incluso llevan a sus hijos con trabajadoras sexuales para quitarles lo “quintito” (virgen). Si alardean al respecto y, a partir de entonces, tienen múltiples parejas sexuales, mucho mejor. Acá no importa el amor, porque se le da más peso a lo erótico que a lo afectivo.

Si son chicos homosexuales, se piensa que “lo mínimo que pueden hacer es ser activos” porque “ser penetrados les resta hombría” y “de los males, el menor”.

Photo by Renate Vanaga

Algunos estudios recientes han demostrado que existen factores relacionados con el inicio de la vida sexual, la cual se retrasa mientras las personas asistan a la escuela, tengan mayor nivel de estudios y dependan económicamente de sus padres.

Así mismo, a mejores oportunidades es más probable que la gente use anticonceptivos. Específicamente en la primera relación sexual, el condón se usa menos entre mujeres, personas de niveles socioeconómicos desfavorecidos, personas que inician más jóvenes o que ya se han casado.

He de confesar que yo me la tragué enterita… esta versión del amor romántico, en mi adolescencia rechacé a quienes se me acercaron con intenciones meramente sexuales porque estaba esperando a alguien con quien fuera especial mi tan anhelada primera vez. La persona llegó, nos enamoramos y, la verdad, no cambiaría nada, pero me quedo pensando si la elección fue mía o del sistema

En fin, te quiero hablar de muchas otras primeras veces, porque es probable que no hayas disfrutado de esa primera relación sexual, que quizá ya ni la recuerdes, que no haya sido con consentimiento, que no fuera lo que esperabas o que aún no haya llegado…

¡Tranqui, quedan muchas otras por delante!

Por ejemplo, el estrés que sentirás o sentiste en tu primera vez puede ser muy parecido al de tu primer encuentro con otras parejas sexuales y es que es una nueva experiencia, también desconocida. Inclusive si se trata de la misma persona, pero es en otro lugar o bajo distintas circunstancias, puedes tener nervios e inseguridad.

La vida es un manojo de primeras veces,

algunas buenas, otras no tanto, porque no sabemos qué chingados, pero conforme pasa el tiempo y agarramos… práctica, podemos disfrutar mucho más, entender qué sí y qué no nos prende, nos gusta, nos hace sentir frustración o nos abre las puertas del cielo del placer.

Photo by Jon Tyson

Si has llegado hasta acá haz un ejercicio rápido, recuerda la primera vez que te gustó una persona, sentiste mariposas en el estómago, te masturbaste, besaste a alguien, viste un cuerpo -que no era el tuyo- desnudo, tuviste relaciones sexuales, probaste una posición distinta a la del misionero, te hicieron o hiciste sexo oral, pusiste o te pusieron un condón, fuiste a un hotel, te cacharon en la movida…

Quizá son recuerdos agradables, tal vez quisieras que hubieran sido distintos o no has pasado por algunas de esas situaciones, lo importante es que siempre puedes modificar las condiciones y agregar otra primera vez a tu existencia.

Tú decides cuántas quieres tener, solo recuerda cuidar tus límites y tener el consentimiento de tu(s) pareja(s).
Photo by Claudia van Zyl

La pruebita de amor

Photo by Alexandru Acea
No me refiero a ese encuentro sexual que se le exige a una persona para demostrar su amor, lo cual es bastante violento, por cierto. Quiero hablar de otra prueba, una que realmente es de amor, pero propio, la de VIH, ¿te la has hecho alguna vez?

Por Mallinali Mejía

10 de agosto de 2020

Tengo una idea de lo que respondiste, aunque espero equivocarme. Muchas personas no consideran necesario realizarse la prueba de VIH porque tienen información errónea acerca del virus, piensan que “el SIDA solo le da a gays”, que “es de gente promiscua”, que “saben con quién se acuestan” y aparentemente esto les protege, o peor aún, no saben ni que existe el test. Por favor, estamos en 2020, el único virus que nos debería tener así de confundidos(as) es el Sars-Cov-2, el que causa la COVID-19.

VIH y SIDA no son lo mismo

VIH es una infección de transmisión sexual (ITS), SIDA es una fase avanzada de la infección, en la que se presenta un conjunto de síntomas. Las personas que tienen SIDA pueden volver a una etapa asintomática de VIH, con ayuda del tratamiento antirretroviral.

El VIH se puede adquirir durante los encuentros sexuales, la práctica de mayor riesgo es el sexo anal, seguido del sexo vaginal; los orales son de bajo riesgo. Las otras vías de transmisión son sanguínea y vertical, o sea, de madre a hijo(a), durante el embarazo, el parto o la lactancia.

Los fluidos transmisores son cinco: sangre, semen, lubricante vaginal, líquido preseminal y leche materna. Si hay contacto de mucosas con estos fluidos, hay riesgo de transmisión. ¡No te preocupes por los besos de lengüita! Ni la saliva, ni el sudor, ni las lágrimas ni la orina transmiten el VIH.

CUALQUIER persona puede vivir con VIH y tú ni te enteras, porque no se nota en la cara, ni el cuerpo, ni en los genitales, simplemente no se ve. ¡Incluso tú podrías vivir con la infección y tampoco saberlo! 

Existen grupos claves, porque tienen algunas prácticas de riesgo y un bajo acceso a información y servicios de salud: hombres que tienen sexo con hombres (HSH), mujeres trans, trabajadores(as) sexuales, usuarios(as) de drogas inyectables y personas en reclusión. Además, hay grupos vulnerables, por factores biológicos, psicológicos, culturales, económicos y sociales: mujeres, población indígena, personas en situación de calle, migrantes y jóvenes. Y en este último grupo es donde me quiero detener, ya verás por qué.

Photo by Tim Marshall

La juventud va de los 15 a los 29 años, al menos se considera así en México, en donde uno de cada cuatro habitantes es joven. Y resulta que, precisamente en este rango de edad, se concentra el 49% del total de personas que viven con VIH. El 5.5% de personas seropositivas a VIH tienen de 15 a 19 años; el 21%, de 20 a 24 años y el 23%, de 25 a 29 años.

Si estás en este rango de edad, tendrás muy presente lo que te voy a decir; si la juventud ya solo vive en tu corazón, seguro recordarás qué pasaba en tu vida en esos años. La percepción de riesgos es bajísima o, incluso, inexistente. Crees que a ti no te va a pasar. Y no solo hablo de adquirir VIH, sino de ponerte malacopa, chocar, quedarte en un malviaje, tener un embarazo no deseado o ganarte la lotería… bueno, eso último sí que no va  a pasar. Todo lo demás, tiene más probabilidad de ocurrir.

Imagínate, cómo no vas a adquirir una ITS en tu juventud si en promedio, los(as) mexicanos(as) tienen su primer encuentro sexual a los 17 años y solo la mitad de quienes lo hacen, utilizan algún método anticonceptivo, al menos, en esta primera vez. No todos los métodos previenen infecciones, solo los de barrera, así que el porcentaje de quienes se protegen de las ITS es menor.

Photo by Chris Liverani

Si a eso le sumas que algunos encuentros sexuales se dan bajo el influjo de sustancias como el alcohol o la marihuana (que es la más común, pero no la única que se usa recreativamente, pa’ divertirse, pues), el riesgo aumenta, ya que la gente no se preocupa por protegerse en esos momentos.

¿Te ha pasado?

Además, hay que decirlo, el acceso a la información y los servicios de salud es deficiente. No siempre es tan fácil conseguir condones o una cita en ginecología o urología cuando notamos algo extraño en nuestros genitales. ¿Y qué pasa? Que dejamos que pase, a ver si con el tiempo se nos quita, lo cual es jugar a la ruleta rusa y no solo lo hacen los(as) jóvenes.

Hay otros factores de riesgo para adquirir VIH u otra ITS, como la dificultad para negociar el uso del condón o posponer los encuentros sexuales, la violencia en la pareja, la influencia de los medios de comunicación y la idea equivocada de que con condón no se siente rico. Obvio no se siente igual, pero sí se siente y sí es muy placentero.

La juventud es época de grandes cambios, físicos y psicológicos, ¿Cuántos amores se pueden tener de los 15 a los 29 años? La cifra se puede multiplicar si hablamos de parejas sexuales. Es común que la estabilidad se entienda como fidelidad y seguridad, pero no es así, por mucho que adores a una persona, deberían usar métodos de barrera o, al menos, realizarse pruebas de ITS, entre ellas, la de VIH. Si el resultado es positivo puedes detener la transmisión e iniciar el tratamiento de manera oportuna, el beneficio es social e individual. 

¿Duele, es cara, dónde y cada cuánto me la hago? 

Hay varios tipos de pruebas, pero puedes empezar por la rápida, que solo es un piquetito en el dedo y te da un resultado en diez minutos. Puedes conseguirla gratis con asociaciones civiles como AHF, Condomóvil y Fundación México Vivo o pagar por ella en un laboratorio. También puedes ir a Clínica Especializada Condesa o algún CAPASITS en tu localidad, ahí la prueba es más completa y también te hacen la de sífilis, aunque ve preparado(a) mentalmente porque el piquete es en el brazo.

Idealmente, se debe realizar desde que empiezas a tener relaciones sexuales, una vez al año, aunque podría ser más seguido si tienes muchas prácticas de riesgo. Si tu resultado es positivo y finalmente te diagnostican VIH, entonces puedes acudir a La Casa de la Sal por orientación y apoyo psicológico.

Tener encuentros sexuales puede ser súper placentero, relajante y divertido, lo importante es que sea con responsabilidad. Tu salud es tu asunto, no el de tu pareja sexual, no le pidas pruebitas de amor, a menos que sean las de ITS y tú también se las des.

Photo by Obi Onyeador

¿Son ETS o ITS, se curan o se tratan?

ITS son las siglas de “infecciones de transmisión sexual”. La razón por la que ya no se usa ETS es porque significa “enfermedades de transmisión sexual” y una enfermedad presenta síntomas, no así las infecciones, puedes vivir años con una y ni te enteras.

Por Mallinali Mejía

3 de agosto de 2020

Enfermedades venéreas”, ya ni se te ocurra o te confundirán con tu abue.

Aclarado el punto, ¿sabes si has tenido alguna? En la educación sexual que te daban en la escuela, si es que corriste con suerte, te decían hasta el cansancio que te cuidaras de ellas, pero no mencionaban que lo más probable era que eventualmente tuvieras alguna, aunque te cuidaras y que esto no es malo, es humano. Las ITS se satanizan porque suelen adquirirse a través del sexo y ya sabes lo que piensan del sexo las personas conservadoras… sobre todo si es placentero.

Te pongo un ejemplo, ¿a quién no le ha dado gripa alguna vez? Todas las personas hemos tenido y lo contamos a diestra y siniestra, incluso a gente a la que no le importa, le platicamos que nos resfriamos o tuvimos tos o calentura, pero si sospechamos que tenemos una ITS capaz que ni al médico vamos, porque “qué pena” ese otro tipo de calentura.

Para empezar, no todas las infecciones en genitales son ITS, la mala higiene, la ropa ajustada o los “shampoos íntimos” también pueden llevar agentes patógenos a esta parte de nuestro cuerpo y éste reacciona: la comezón, ardor o dolor no necesariamente son consecuencias de un encuentro sexual.

Photo by Hanna Postova

Las ITS son muchas, pero en el mundo y en México, las más comunes son ocho y, seguro que has oído sus nombres:

sífilis, gonorrea, clamidiasis, tricomoniasis, hepatitis B, herpes, VIH y virus del papiloma humano (VPH).

¡Lotería! Las primeras cuatro son curables, las restantes solo son tratables, o sea, que si las tienes, puedes controlarlas, pero el virus habitará tu cuerpo hasta que mueras (de vejez, alguna enfermedad o un accidente)  o descubran la cura, lo que pase primero.

Al VIH se le tiene mucho miedo y, de hecho, se relaciona con altos niveles de discriminación, incluso se le llama SIDA (error porque ni siquiera son lo mismo) Sin embargo, el VIH no es la infección más común. Alrededor del 60-75% de la población mundial, o sea, más de la mitad vive con VPH y quizá ni lo sabe, es una infección súper silenciosa, pero es un precurrente del cáncer cervicouterino, que en México causa la muerte de 16 mujeres diariamente. 

No es competencia de ITS, solo quise señalarte esos datos para que te des cuenta de que es muy probable que en algún punto de tu vida adquieras una o varias ITS, aunque uses condón. Claro, si no usas protección y, además, tienes muchas parejas sexuales, es más probable que esto suceda. Y no será culpa de tus parejas ni tuya, son cosas que pasan, solo tienes que hacerte responsable: tomar precauciones o atenderte (en un consultorio real, no te autodiagnostiques con ayuda de Google).

Volviendo al ejemplo del principio, ¿acaso alguien ha dejado de comer helado, vive eternamente con suéter o mantiene una distancia considerable al platicar para no contagiarse de gripa? (Ojo, que dije gripa, no COVID-19). Tal vez sí existe esa persona, pero en general, lo seguimos haciendo porque es parte de la vida y sabemos que nos puede pasar, si nos da gripa, vamos al médico y nos reponemos.

Así con las ITS, está bien prevenirlas, pero no podemos dejar de hacer el amor… o tener sexo salvaje (como lo quieras hacer o tener) solo por miedo a ellas.

No me quiero despedir sin recordarte que los únicos métodos que te protegen de las ITS son los de barrera: condón, sábana de látex, guantes y dedales de látex. La abstinencia es incluso más segura, aunque quizá no tan divertida.

El buen sexo

Levanta la mano si has tenido buen sexo alguna vez en tu vida. ¿Cómo lo describirías? Si ha sido en muchas ocasiones, ¿cuáles son los factores en común? Y si consideras que eres un(a) dios(a) del sexo, ¿crees que tus parejas opinan lo mismo?

Por Mallinali Mejía

27 de julio de 2020

Para empezar, me gustaría recordarte que el sexo tiene dos connotaciones, la primera es biológica y se refiere a las características que te definen como mujer, hombre o persona intersex. La segunda es cuando se mantienen relaciones sexuales, en México este significado es el más popularizado.

Ejercicio rápido, ¿tú en qué piensas cuando escuchas la palabra SEXO?

Independientemente de lo que venga a tu mente con esas cuatro letras, a lo largo de tu vida has aprendido (y yo espero que también des-aprendido) cómo debe de ser. Si no te lo han dicho, lo habrás visto u oído en los medios de comunicación, en las redes sociales, en los libros y las revistas, en el porno…

Aunque los genitales, son solo una parte del sexo biológico, se les da mucha importancia porque son visibles en el momento del nacimiento. Después ya no, por la ropa, pero aún así, deben de ser perfectos, y no para nosotros(as) sino para nuestras eventuales parejas sexuales. En la infancia basta con que estén limpios, en la pubertad comienza el infierno. 

Los penes deben ser grandes y anchos, si no, se duda de la hombría de sus dueños, se cree que no podrán dar orgasmos, como si la penetración fuera indispensable para el placer y como si quien “porta” el pene fuera el encargado del clímax de la otra persona. Nadie quiere ser un “pito chico”, insulto que se usa aunque no se conozca el pene del ofendido. Al contrario, tu miembro o el de tu pareja debe ser como una “tercera pierna”.

Photo by Charles Deluvio

Las vulvas, por su parte, deben ser bonitas, lampiñas y discretas (si se te ve el cameltoe, que se antoje, si no, usa ropa holgada); las vaginas, pequeñas y “apretaditas”, como si sus únicos fines fueran apretar penes y expulsar bebés. Ah, y claro, deben oler rico, a flores, a frutas, a cualquier cosa, menos a vulva porque eso “huele feo”.

El encuentro sexual también tiene mandatos, para ellas, debe ser por amor, para ellos, por deseo y como siempre tienen, pueden permitirse tener múltiples parejas sexuales. Ellas no, porque “no pueden” amar a más de uno a la vez y porque son unas «putas» si solo quieren sexo.

Yo aprendí “cómo tener sexo” en el canal de Playboy, diría que fue el gran maestro. Es muy probable que tú también hayas aprendido gran parte de esto con el porno, en donde el fuego se enciende de inmediato, la gente no se besa y las eyaculaciones siempre van en la boca.

Las mujeres son de cara linda y siempre están maquilladas, se visten súper sexies, tienen unos pechos enormes y durísimos, abdomen plano, piel blanca y lisa, piernas sin celulitis, vulvas rositas, anos sin pelos y las gargantas más profundas y potentes del universo: les cabe todo y gritan como si no hubiera un mañana. 

Los hombres son musculosos con penes largos y siempre erectos, a veces ni se les ve el rostro. Si son gordos o feos, no importa, igual se cogen a mujeres hermosas y voluptuosas que se derriten por ellos. No hacen ruido porque los gemidos les tocan solo a ellas y su trabajo se reduce a meter y sacar con fuerza. Siempre sin condón.

Hablo de la pornografía tradicional, de lugares comunes en el sexo, con los que crecí y me excitaba (quizá aún lo hago); aquella en la que dos mujeres se pueden besar y es caliente, pero dos hombres jamás, a menos que sea porno gay; en la que ellas se orgasmean a cada minuto y están impacientes por tener semen en la cara para tragar el que caiga cerca de sus bocas. 

La gente siempre es cachonda, el consentimiento es implícito y las violaciones terminan siendo disfrutables para la víctima, no hay comunicación más allá de “oh, my god”, “yes”, “fuck me, fuck me, fuck me” (lo veía en inglés, “sorry”, ustedes aporten las frases en español); la saliva es el único lubricante usado, los besos y caricias solo son para pechos, nalgas, penes, anos y vulvas. Cada vez es más común el cunnilingus (sexo oral a la vulva) y obligatorio el squirt (orgasmo a chorro o eyaculación femenina). El orgasmo masculino es el fin de la peli. 

Así se supone que es el sexo

Por eso nos dan pena nuestros cuerpos, con genitales diversos, con exceso de grasa mal distribuida, con pelos, con manchas; preferimos apagar la luz, para que no nos vean. Muchas mujeres se sienten obligadas a chupar penes y tragarse el semen, mientras que los hombres se ofenden si tenemos arcadas (ganas de vomitar) o les pedimos que ellos nos hagan sexo oral.

Photo by Dainis Graveris

Las parejas van directo a la penetración, las mujeres no lubrican y los hombres tienen problemas con su erección o eyaculación; ellas no tienen orgasmos y a ellos les falta responsabilidad afectiva, “ya me vine, ya me voy”.

No es nuestra culpa, pero sí es nuestra responsabilidad, podemos re-educarnos para cambiar estos estereotipos y mandatos si limitan nuestro placer. Si los reproducimos (en nuestra vida sexual) que sea porque queremos, no porque debemos; porque los disfrutamos, no porque hacen feliz solo a nuestra pareja. 

El buen y mal sexo son distintos para cada persona e, incluso, para la misma persona en diferentes momentos de su vida. Más que preocuparte por tener un mega pene, apretar mucho o ser increíblemente flexible, ocúpate en hablar con tu pareja (estable, casual u ocasional), fijar límites, hacer acuerdos y respetarlos. Escucha sus deseos y necesidades, y exprésale lo que te gustaría probar o te encanta sentir (a qué ritmo, con qué fuerza, en dónde, con qué…).

¡Echa a volar la imaginación y deja que el porno se quede pendejo al lado de tus encuentros sexuales reales!
Photo by Clark Tibbs